Adios Covid.

Ya se acaba, ya termina el año del Covid19.

Para muchos sectores económicos entre los que se encuentra mi actividad principal , ¡mi trabajo, ¡vamos! ! , el turismo, este año ha sido el año de la reinvención.

Si me permitís un desahogo, del acojone seguido del, hay que salir adelante, más una dosis importante de buena suerte o para los que creemos en Dios, de iluminación y bendición celestial.

Y ya se acaba, ya se acaba este año y comienza uno nuevo, nuevo de proyectos, ilusiones, sueños y también rutinas, los mismos miedos, las mismas piedras en las que tropezar y los mismos hombros en los que llorar.

Todo tan igual, y tan distinto.

Haciendo recuento, una especie de «remix» también puedo decir que lo peor de este año no ha sido el COVID y toda su cohorte de calamidades, lo peor sin duda ninguna han sido las pérdidas, las despedidas, el vacio de la ausencia, el sinsentido del adios, la tristeza que todo ello me ha traido, esas lágrimas consoladoras a la vez que amargas.

Y lo mejor ¡el AMOR!

Durante unos meses me he sentido todopoderosa, ha sido una especie de regalo de consolación que ha contrarrestado todo lo malo que de otra manera no hubiera podido aguantar (al menos asi lo creo) Un año raro, raro en el AMOR, pero que no cambio por nada del mundo.

No cambio por nada del mundo, lo repito por si lo has leido rápido.

Y el Amor no es una cosa blandita, acaremelada, pegajosa de cuento infantil, el AMOR es pasión, y la pasión es fuerza, coraje, es VIDA. Y la Vida, como todos sabemos, la de verdad, trae sus contradicciones, tragedias y demás y así se entiende porque las grandes historias de Amor, nacen, crecen, y mueren en medio de un torbellino que te arrastra, que te hace creer inmortal, siempre los grandes amores tienen dificultades que parecen insalvables y curiosamente suelen terminar en tragedia. Y digo suelen, porque cualquier historia, GRAN HISTORIA de amor que se precie de la literatura del cine o del teatro TODAS terminan en tragedia, pero la mia no

Prefiero pensar que la mia no, la mia nace, continua, se desarrolla y termina bien.

Aunque para ello rebaje la calificación de gran historia a la de Historia de AMOR, nuestra historia de AMOR podemos prescindir del «Gran» y lo dejamos en «nuestra»

Es nuestra historia de AMOR tuya y mia y termina bien

Simplemente amándonos. Para siempre, siempre, siempre

*En la foto mi Labradora Retriever , Perla, en su última semana de vida, antes de dejarme para irse al cielo de los perros, el 3 de Mayo de este «dichoso» año 2020

Eres , has sido y seguiras siendo un verdadero regalo en mi vida. Estás y vives en mi corazón. Te quiero

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